Con más de medio siglo de historia y una receta que nació en las alturas de Sewell, Papas Fritas Primor se ha consolidado como un referente de la producción artesanal en Chile. Jorge Ávila, representante de la tercera generación de la empresa familiar, compartió en entrevista con Esa es la idea en Cooperativa los hitos que han llevado a esta marca desde el sellado manual con velas hasta las góndolas de las principales cadenas de supermercados.
La historia de Primor comenzó con Rosa Cáceres, la abuela de Jorge, quien aprendió el oficio mientras trabajaba en las cocinas del campamento minero. "Ella era la que preparaba las papas fritas porque nadie más quería hacerlas. Ahí es donde ella aprende esto", relató.
Tras mudarse a Rancagua a principios de los 70, doña Rosa inició su emprendimiento de manera sumamente precaria: "Ella sellaba las bolsas con una vela. Sellaba unas bolsas transparentes con vela y hacía unas tarjetitas donde las iba entregando negocio a negocio".
El desafío de innovar sin perder el sello
Uno de los mayores obstáculos para la marca ha sido la fidelidad de sus clientes, quienes rechazan cualquier alteración en el producto tradicional.
"A nuestra clientela como que no le gusta mucho los cambios... Intentamos el corte americano y no duró ni dos meses porque la gente decía que era otra papa, que no era Primor", afirmó Ávila.
Incluso el icónico envase ha sido defendido por los consumidores: "El último intento (de cambiar el envase) lo hice yo el año pasado y a los tres o cuatro meses ya todos estaban queriendo volver a este envase. Es lo que a la gente le gusta: la tradición", señaló el empresario.
Calidad y materia prima
El éxito de Primor radica en la simplicidad y el respeto por lo natural. Con solo tres ingredientes -papa, aceite y sal-, el sabor final depende enteramente de la calidad de la cosecha.
"Nuestra papa durante el año va teniendo distintos sabores porque depende netamente de la que va llegando. Eso habla de lo natural que es el producto", explicó Ávila.
El actual líder de la empresa aseguró que"el foco está en poder aumentar nuestra producción, manteniendo este sello casero, porque sigue siendo la fritura manual".
Proyección al futuro
Hoy, con una fuerte presencia en redes sociales gracias a la viralización de los procesos liderados por doña Rosa —quien a sus 95 años sigue interiorizada en el negocio—, Papas Primor apunta a la cobertura nacional completa.
Aunque la internacionalización a mercados como Perú o Colombia ha estado en los planes, Ávila reconoció que el desafío actual es técnico: mejorar la durabilidad sin perder la esencia que ha mantenido a la marca vigente por más de medio siglo.