La alta representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores y Seguridad, Kaja Kallas, afirmó este lunes que el estrecho de Ormuz está "fuera del ámbito de actuación de la OTAN", pero que está abordando opciones con la ONU para garantizar su navegabilidad.
"Nos hemos puesto en contacto con la OTAN anteriormente pero, en realidad, esto queda fuera del ámbito de actuación de la OTAN. No hay países de la OTAN en el estrecho de Ormuz", afirmó este lunes Kallas a su llegada a un Consejo de ministros de Exteriores de la UE.
Sus declaraciones se dan luego que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera el domingo que la OTAN se enfrenta a "un futuro muy malo" si los países aliados no prestan su ayuda para permitir el paso de buques por el estrecho de Ormuz, cerrado por Irán como respuesta a los ataques estadounidenses.
Kallas afirmó que la UE mantiene en el área la operación Eunavfor "Aspides" y que "hay Estados miembros que también están dispuestos a contribuir, ya sea en la coalición de voluntarios o en la propia operación", pero dejó claro que la zona "queda fuera de los territorios de la OTAN".
Indicó que, en primer lugar, tendrán que "debatir qué están dispuestos a hacer los Estados miembros en el estrecho de Ormuz", y que también están hablando de que podría haber un componente una vez que terminen los combates.
Usar la operación "Aspides" ya instalada y "modificarla", sin que se desvíe la atención sobre Ucrania
Uno de los asuntos que abordarán hoy los ministros, señaló Kallas, es la posibilidad de modificar el mandato de "Aspides", actualmente una operación "no ejecutiva" diseñada para proteger a barcos mercantes en el mar Rojo y el Golfo.
"La cuestión es si los Estados miembros están dispuestos a recurrir efectivamente a esta misión; si queremos garantizar la seguridad en esta región, lo más sencillo sería utilizar la operación que ya tenemos en la zona y quizá modificarla ligeramente. También se habla de una coalición de voluntarios en este sentido" planteada por Francia, afirmó.
Entre tanto, la política estonia dijo que ha hablado con el secretario general de la ONU, António Guterres, sobre si sería posible poner en marcha una iniciativa similar a la del mar Negro sobre cómo sacar el grano de Ucrania, ya que "el cierre de Ormuz supone un grave peligro para el suministro de petróleo y energía a Asia".
"Pero también es un problema para los fertilizantes. Y si este año hay escasez de fertilizantes, el año que viene habrá también escasez de alimentos", especialmente en África, comentó.
Kallas insistió en la importancia de que la atención prestada a Oriente Medio "no desvíe la atención de Ucrania, que la atención no se desvanezca allí", y consideró que la flexibilización sugerida por Estados Unidos de las sanciones sobre el petróleo ruso "constituye un precedente peligroso, porque en este momento necesitamos que dispongan de menos dinero para financiar la guerra".
"Es evidente que todos estos teatros de seguridad están muy vinculados entre sí en lo que se refiere a las capacidades que se necesitan en Ucrania o en Oriente Medio", concluyó.
Cancilleres europeos no apoyan ampliar la acción de la OTAN a Ormuz o enviar más barcos
En paralelo, los ministros de Exteriores de la UE abordan este lunes cómo mantener abierto el estrecho de Ormuz, pero se mostraron reacios a ampliar la misión naval comunitaria en la región o a enviar más barcos.
La titular rumana de Exteriores, Oana-Silvia Toiu, subrauyó que "la OTAN es, ante todo, una alianza defensiva, y ese es el aspecto más importante en el que debemos centrarnos: el apoyo".
El ministro polaco, Radoslaw Sikorski, indicó que algunos países ya han rechazado el llamado de Trump a esa cooperación militar, y recordó que "existe un procedimiento de la OTAN para debatir esta cuestión", pero que "aún no se ha puesto en marcha".
Uno de los ministros más contundentes en contra de ampliar "Aspides" fue el canciller español, José Manuel Albares, que destacó que "la solución puramente militar nunca trae democracia, ni estabilidad ni prosperidad económica".
Por su parte, el titular italiano, António Tajani, pidió reforzar "Aspides" en el mar Rojo para proteger el tráfico comercial hacia el canal de Suez, aunque descartó ampliar su radio de acción al estrecho de Ormuz, donde apostó exclusivamente por la vía diplomática.
"Estamos dispuestos a reforzar la misión Aspides y la misión Atalanta. Sin embargo, no me parece que sean misiones que puedan ampliarse al estrecho de Ormuz, ya que son misiones que tienen un carácter defensivo", afirmó.
Sobre la situación en Ormuz, Tajani insistió en que es necesario "un esfuerzo diplomático adicional para garantizar la libertad de navegación", algo que -dijo- "interesa no solo a los países occidentales, sino a todo el mundo, incluida China".
El ministro alemán, Johann Wadephul, señaló que la UE está viendo ya los efectos y repercusiones en el mercado alemán y europeo y que en la actualidad se trabaja aún en una solución "que solo puede llegar con una situación sostenible en la región, a través de negociaciones, que incluya a los países vecinos y en última instancia a Irán".
"Llegaremos a ese estado tan pronto como Estados Unidos e Israel hayan definido que han alcanzado los objetivos militares. Pero no estamos ahí ahora (...) esperamos de EE.UU. y de Israel que nos informen y nos incluyan en lo que están haciendo allí", indicó.
El ministro ya indicó el domingo que su país no participará en una misión para asegurar Ormuz.
La ministra austríaca, Beate Meinl-Reisinger, dijo que la liberación de barriles de crudo decidida la semana pasada por la Agencia Internacional de la Energía "casi no ha tenido efecto" sobre la crisis y que habría que "ser capaces de tener una producción y un pasaje libre, pero se tardará un tiempo".
En tanto, el primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó que trabaja con aliados para armar un plan "viable" a fin de reabrir el estrecho de Ormuz y, de hecho, viajó a Canadá para reunirse con su homólogo de ese país, Mark Carney, donde ambos abordaron la importancia del tema.
En lo que concierne al Pacífico, Japón y Australia ya han negado que existan planes de despliegue por el estrecho o su disposición a enviar barcos.