León XIV clama por que la tecnología no se convierta en instrumento de dominación

Publicado:
| Periodista Digital: EFE

"Nuestras ideas y relaciones corren el riesgo de empobrecerse debido a un proceso de deshumanización", advirtió el papa desde la sede de la Unesco, en París.

Además, dado que la comunicación es cada vez más rápida, pero menos veraz, el pontífice aseguró que "la inteligencia artificial amplifica este problema".

León XIV clama por que la tecnología no se convierta en instrumento de dominación
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"La paradoja resulta cada vez más evidente: mientras se atribuye inteligencia a los sistemas computacionales, nos cuesta reconocer la dignidad inalienable de las personas", lamentó el papa.

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El papa León XIV hizo un llamado este viernes por que las tecnologías "sigan estando al servicio de la persona humana, en lugar de convertirse en un instrumento más de dominación e injusticia", en el marco de su visita a Francia.

Durante una extensa disertación en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en París, el pontífice reflexionó sobre la dignidad de la vida humana y la necesidad de protegerla y, por tanto, consideró los riesgos que pueden conllevar las nuevas tecnologías, entre ellas la inteligencia artificial (IA).

"Nuestros esfuerzos en este ámbito deben garantizar que las nuevas tecnologías sigan estando al servicio de la persona humana, en lugar de convertirse en un instrumento más de dominación e injusticia", dijo el religioso en su discurso ante la organización, que también visitó Juan Pablo II en 1980.

El papa recordó que "a lo largo de los siglos, muchas tareas que antes realizaban los seres humanos han sido confiadas a las máquinas", y que incluso ahora "a ciertos sistemas artificiales se les ha otorgado incluso el nombre de nuestra facultad humana del pensamiento: la inteligencia".

Sin embargo, advirtió que "nuestras ideas y relaciones corren el riesgo de empobrecerse debido a un proceso de deshumanización".

"La paradoja resulta cada vez más evidente: mientras se atribuye inteligencia a los sistemas computacionales, nos cuesta reconocer la dignidad inalienable de las personas, cuyas vidas se juzgan según el criterio de la eficiencia y, cuando se considera que ya no son productivas, son rechazadas y descartadas", lamentó el pontífice.

"Sin la verdad, el lenguaje se somete a la voluntad arbitraria de los poderosos"

En su discurso, que hizo referencia a su encíclica "Magnifica Humanitas", dedicada a la dignidad humana y la IA, instó a la comunidad científica "a cooperar incansablemente en nombre de nuestra historia común", para que, desde una diversidad de perspectivas, surja una convergencia de visiones y armonía en la acción.

"Contamos con medios capaces de conectar a las personas y a los continentes de manera instantánea; sin embargo, al mismo tiempo, somos testigos de nuevas formas de aislamiento, de pobreza material y espiritual y de abandono", señaló.

También alertó que "la comunicación se ha vuelto mucho más rápida, pero no necesariamente más veraz; la información es abundante, pero no es sinónimo de sabiduría".

"La inteligencia artificial amplifica este problema", pues "aunque estos sistemas pueden correlacionar datos, no pueden responder a las preguntas sobre el sentido de la vida humana, que tiene sus raíces en la experiencia vivida", puntualizó.

Los problemas asociados con la IA marcaron el extenso discurso del pontífice ante la Unesco. (Foto: EFE)

Por esta razón, planteó que los desafíos de la comunicación y de la educación "convierten la búsqueda de la verdad en una cuestión de justicia social y equidad histórica (...) Sin la verdad, el lenguaje queda sometido a la lógica de la violencia y a la voluntad arbitraria de los poderosos".

El papa condenó que, de esa manera, "se excluye a otros en nombre de la ganancia, y se mata a inocentes en nombre de la libertad. En lugar de respetar la ley, quienes están en el poder la invocan cuando les conviene y la ignoran cuando les limita, tratando incluso a la justicia misma como si fuera una mercancía que se puede comprar y vender".

Desde Notre Dame, abogó por una Iglesia abierta que acoja al extranjero

Posteriormente, León XIV se trasladó a la catedral de Notre Dame de París para celebrar las vísperas con el clero del país, y emitió un segundo discurso, en el que emplazó a la Iglesia francesa a ser "una casa abierta" y que "acoja a quien está lejos" y "al extranjero".

Ante cerca de 8.000 fieles y religiosos presentes, el pontífice admiró la restauración del templo tras el incendio de 2019, y destacó que "la reconstrucción ha sido ocasión de un encuentro que ha ensanchado los espacios de acogida y participación más allá de las fronteras de la pertenencia eclesial".

Cerca de 300.000 parisinos salieron a las calles para ver a León XIV durante su recorrido desde la Unesco hasta la catedral. (Foto: EFE)

En ese sentido, pidió a la Iglesia de Francia que se deje inspirar por esta reedificación y que dé prioridad a la "conversión misionera" instruida en su momento por el papa Francisco: "Ahí reside la fuerza de una Iglesia viva: acoger la periferia que ya se encuentra en su corazón, acoger a quien está lejos, pero en realidad ya está cerca, acoger al extranjero en quien Cristo llama ya a la puerta".

"Notre Dame es signo de este encuentro en el corazón de París, presencia misionera, sencilla y benévola, que contribuya asimismo a armonizar las diferencias culturales y a sanar las heridas presentes en nuestras sociedades", aseveró el religioso.

También los animó a ser "capaces de desenmascarar relaciones injustas de poder y de preservar las semillas de justicia y de paz,a cultivar un amor auténtico por la liturgia" y "a cultivar la unidad del pueblo de Dios".

Con todo, León XIV afirmó que "esta catedral ha renacido" para dar un "impulso" a la "misión cotidiana" de la Iglesia de Francia.

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