La conmoción pública desatada tras conocerse la vulnerabilidad de un grupo de cerca de 200 niños haitianos en Chile ha escalado rápidamente a la primera línea del debate nacional.
Cristian Monckeberg (RN), Nicolás Eyzaguirre (PPD), Bettina Horst (LyD) e Ignacio Walker (Ind, exDC) analizaron en El Primer Café las fallas estructurales del aparato estatal y los matices humanitarios de un fenómeno migratorio complejo, marcado por la crisis terminal que atraviesa Haití.
Ayer, la PDI confirmó que logró ubicar a una treintena de niños en Estación Central y Graneros, quienes están escolarizados pero bajo un régimen de profunda precariedad. El jueves, además, el Presidente José Antonio Kast instruyó al Ministerio de Desarrollo Social a centralizar los esfuerzos de protección, bajo la premisa de que la infancia está por sobre las disputas de partidos.
Frenar el "circo político"
La discusión estuvo cruzada por la advertencia unánime de los panelistas de no transformar un drama humanitario y judicial en un botín electoral o en una trinchera partidista.
El excanciller Ignacio Walker (Indep, exDC) enfatizó la necesidad de actuar con prudencia porque "lo central es poner por delante el interés superior de los niños y las niñas, más que tratar de sacar provecho político que es siempre una tentación en este tipo de situaciones".
Asimismo pidió no realizar "conclusiones en forma apresurada" ante una investigación en curso.
En la misma línea, el exministro de la Segpres, Cristián Monckeberg (RN), respaldó el diseño institucional del Ejecutivo al radicar la crisis en un solo ministerio sectorial.
El exvicepresidente de Renovación Nacional afirmó que "hace bien el Presidente en tomar la actitud que se está tomando frente a una situación como esta. Y ojalá que no explote esto en una rencilla política. (...) Yo creo que estos van a ser más bien responsabilidades penales [personales] más que políticas", por lo que enfatizó en la necesidad de que "las investigaciones sigan su curso y que no caigan en la tentación del debate político rasca u otras actividades más circenses".
Las "grietas" y la desconexión del aparato estatal
Más allá de la contingencia política, los economistas del panel apuntaron sus dardos a un diagnóstico estructural: el Estado chileno cuenta con información de estos menores, pero sus instituciones son incapaces de cruzar los datos.
Bettina Horst, directora ejecutiva de Libertad y Desarrollo (LyD), criticó que "nuestro Estado, por su fraccionamiento, porque hay muchas instituciones que se pasan la pelota entre uno y otro, ayuda a que la gente más vulnerable se caiga entre medio de estas rendijas, entre medio de estas grietas de la institucionalidad".
Por su parte, el exministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre (PPD), sumó una mirada evolutiva al problema, explicando que la creación desordenada de servicios públicos termina por asfixiar la eficiencia fiscal ante las nuevas problemáticas del siglo XXI.
"Cada nuevo problema uno genera una nueva división en un ministerio. Pero el problema después es que como estas cosas se relacionan unas con las otras, tienes un Estado hipertrofiado y desconectado en su interior. Por tanto, como en las empresas, el Estado necesita cada cierto tiempo mirarse a sí mismo y recoordinarse, reeficientarse", señaló.
Eyzaguirre advirtió cómo las bandas transnacionales se aprovechan de estas vulnerabilidades burocráticas y trazó un paralelismo con crisis migratorias vividas en la Unión Europea y Estados Unidos, donde "el patrón es el mismo: hay un estado fallido que comienza a expulsar migrantes que llegan a otras latitudes y esta otra latitud no está preparada".
En ese escenario, advirtió el economista, "el crimen organizado es número uno para detectar estas vulnerabilidades y comenzar a adulterar pasaportes, visas y hacer tráfico de niños".