"No fue nada del otro mundo, no hubo falta de respeto", afirmó este viernes el alcalde de Santiago, Mario Desbordes, al abordar la tensa jornada vivida ayer en el Teatro Centenario de La Serena, donde el Presidente José Antonio Kast fue increpado por alcaldes de oposición y manifestantes en el exterior del recinto.
En opinión del jefe comunal, la percepción de hostilidad hacia el Mandatario fue producto de una falta de organización de los partidos que sustentan al Ejecutivo, señalando que no fueron capaces de contrarrestar el ambiente de protesta.
"Había cien personas afuera, no creo que más, y se generó una sensación de que al Presidente casi como que lo trataron mal o algo por el estilo. Yo creo que ahí hubo un problema de los partidos del Gobierno, que no fueron capaces de movilizar, invitar a que la gente fuera a recibir al Presidente. No hicieron la pega", cuestionó.
Asimismo, respecto a lo sucedido dentro del recinto, donde los alcaldes de Puente Alto, Matías Toledo (independiente), y de Tierra Amarilla, Cristóbal Zúñiga (DC), manifestaron su rechazo a la eliminación de las contribuciones, Desbordes le restó dramatismo a la situación, destacando la autoridad del Mandatario para retomar el control de la asamblea.
"Adentro hubo bastante respeto. El alcalde de Puente Alto se paró, sí, pero nada del otro mundo, no hubo falta de respeto al interior. El Presidente pidió respeto e inmediatamente hubo silencio", explicó el jefe comunal de Santiago.
Disculpas desde la AChM y postura del Gobierno
Esta visión contrasta con la actitud de la directiva de la Asociación Chilena de Municipalidades (AChM). Su presidente y alcalde de Zapallar, Gustavo Alessandri, consideró necesario emitir una disculpa pública ante el Ejecutivo por el comportamiento de sus pares.
"Le pido disculpas, porque no es posible que dos alcaldes pifien en una actividad solemne, formal. De la Asociación Chilena de Municipalidades al Mandatario, hemos llegado a un consenso de que hoy la relación con La Moneda está mejor que nunca", sentenció Alessandri.
Finalmente, desde el Gobierno central, el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, reforzó la idea de que la administración de Kast mantiene una política de "puertas abiertas", independientemente de las críticas recibidas por las reformas tributarias en curso.
"Tenemos la tranquilidad y la convicción de que el Presidente siempre ha tenido las puertas abiertas, así es que la relación con los alcaldes es una cordial, es una relación que existe con mucha intensidad", afirmó Pavez.
No obstante, esta visión de "buena relación" no es compartida por todo el espectro municipal. La alcaldesa de La Pintana, Claudia Pizarro (Democracia Cristiana), manifestó su disconformidad: "Yo no comparto la visión del presidente de la AChM. Siento que hay una frustración legítima por todos los alcaldes porque, de verdad, el Presidente de Chile solo tiene frases aprendidas y no siente lo que estamos impulsando nosotros".
Debate por las contribuciones
El núcleo de la disputa radica en el financiamiento municipal y la propuesta de eliminar las contribuciones, lo que afectaría directamente al Fondo Común Municipal.
Mientras el Gobierno defiende la medida, desde sectores oficialistas como Las Condes, la alcaldesa Catalina San Martín (independiente-Chile Vamos) criticó al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, por sugerir que esto solo afectaría a las comunas más ricas, acusándolo de "caer en la misma caricatura de la izquierda".
Desde La Moneda, el subsecretario de Desarrollo Regional, Sebastián Figueroa, intentó calmar los ánimos y afirmó que "es natural que los alcaldes planteen inquietudes cuando se discuten temas tan importantes como el financiamiento municipal".
"El Presidente Kast y el Gobierno han sido muy claros en que el municipalismo ocupa un lugar central. Por lo mismo, las diferencias que se puedan generar no las vemos como una confrontación, sino como parte de una conversación necesaria para fortalecer la gestión local", aseguró la autoridad.
En medio de esta "rebelión municipal", el Presidente Kast iniciará este sábado una gira por Arica y Antofagasta. Más allá de lo protocolar por la toma del Morro de Arica, el viaje tiene un objetivo político estratégico: asegurar el voto del senador independiente Enrique Lee, pieza clave para la aprobación de la megarreforma en el Senado.